Compañía Nacional de Teatro

El origen del teatro dominicano encuentra sus raíces mismas en los primeros habitantes de la isla, los Taínos. Historiadores e intelectuales coinciden en afirmar que los Areitos eran una representación cultural del pueblo indígena con características escénicas. Con la llegada de los colonizadores desaparece todo rastro de las prácticas indígenas, pero en cambio recibimos dentro de la cultura española la afición por las representaciones teatrales.

Dentro de las festividades de la colonia siempre estuvo presente el teatro, aunque en sus inicios la mayor parte fuera religiosa también estuvieron presentes las representaciones profanas, ganando espacio audiencia. Como primer dato preciso se encuentra el entremés de Cristóbal de Llerena, partiendo de allí y a todo lo largo de nuestra historia, es por todos conocidos el importante aporte del teatro en la vida social y cultural en República Dominicana.

El teatro en nuestra vida como dominicanos ha sido el fusil por donde se han disparado las ideas gestoras de cambios, emancipadoras del alma nacional. No es casualidad que siendo un reflejo en’ todo momento de esos cambios sociales, hoy nos aboquemos a impulsaRLo de manera consciente y comprometida con los lineamientos de la nueva Secretaría de Estado de Cultura, de reencontrarnos con nuestra identidad cultural y nacional. Un verdadero sentimiento de la dominicanidad.

De esta manera, partiendo de lo particular podremos llegar a un movimiento general de integración de culturas dentro de una comunidad internacional que nos respete e identifique como nación auténtica.

Los grupos de teatro que existían en República Dominicana, nunca tuvieron carácter oficial, siempre fueron independientes. En la Era de Trujillo la actividad espontánea teatral disminuye, aunque con la llegada de algunos exiliados españoles comienzan a brotar algunas iniciativas dra- máticas, como es el caso del cuadro de comedias del Instituto de Señoritas Salomé Ureña y el Teatro Universitario que en 1944 estrenó “La Viuda de Padilla”, hecho que provocó persecuciones estudiantiles.

No es sino hasta que alentado por la primera dama, a quien le dio un arrebato con pretensiones de escritora, Trujillo crea en 1946 el Teatro Escuela de Arte Nacional el cual marcaría el inicio de la historia del teatro oficial en República Dominicana.

Como ya dijimos antes, el Teatro Escuela de Arte Nacional se crea en el 1946bajo la dirección de Don Emilio Aparicio. El nombre del Teatro Escuela significaba que además de fungir como cuadro oficial de representaciones, podría inscribirse e ingresar a él, aspirantes mediante una pruebas de aptitud que recibían clases y como parte de sus pruebas podrían participar por derecho en las obras que se montaban.

La primera obra fue “Prohibido Presentarse en Primero” en el Teatro Olimpo.

Los fundadores del Teatro Escuela cuenta con nombres tan sólidos como:

Juan Llibre, Silvia de Grasse, Dioma Gómez: Rafael Gil Castro, Marino Hoepelman, Oscar Iglesias, Liliano Angulo, Carmen Rull, Francisco Grullón Cordero, Zulema tala, Divina Celeste Bello, Ana Gómez: José Rafael Molina, Rosario Carlo.

Se independizan ambas instituciones y así nace en el año 1961 con el decreto Teatro Nacional de Bellas Artes.

Desde 1961 al1971 el Teatro mantuvo una actividad más o menos constante con un estreno anual.

En1971 se celebró la primera gran temporada de Teatro al cumplir el 25 aniversario, con obras tan importantes como: Los Actores, El Antropófago, El Zoológico de Cristal, El Tintero, Los Árboles Mueren de Pie.

Las figuras más importantes del Teatro Dominicano han pertenecido al cuadro oficial como son:

Monina Solá, Freddy Naníta: Salvador Pérez Martínez: Marino Hoepelman, Luis José, Rafael Vásquez, Miguel Alfonseca, Angela Herrera, Víctor Fernández: Juan Sánchez, Franklyn Domínguez, Iván García, Josefína Gallart, Ana Hilda García. Seguidos por una segunda generación como Giovanny Cruz, María Castillo, Carlotta Carretero, Elvira Taveras, Karina Noble.

JOSUÉ SANTANA

Médico, percusionista y compositor, nativo de Santiago de los Caballeros, República Dominicana. Egresado del Conservatorio Nacional de Música en calidad de Percusionista (1995), y Compositor (1998). Cursó la especialización de Música Contemporánea en la misma institución bajo la tutela de Ana Silfa Finke y Dante Cucurullo. En 2005 fue becario del Ministerio de Cultura de España para el taller de “Composición electroacústica por ordenador” realizado en el Laboratorio de Informática y Electrónica Musical (LIEM) del Museo Reyna Sofía en Madrid.

En ese año ingresó al proyecto MúsicabiertA orientado por el maestro Miguel Grande. Investigador de la música folclórica dominicana y afrocaribeña. Miembro de la sección de percusión de la Orquesta Sinfónica Nacional de Santo Domingo durante siete años, y timpanista principal por 18 años de la misma institución. Es coautor de la “Guía Didáctica de Música para 2do. Ciclo del Nivel Básico para Profesores de Educación Básica” de la Secretaría de Estado de Educación. Fue Subdirector Académico del Conservatorio Nacional de Música desde 1995 hasta 1997.

En Santo Domingo, ha compuesto música original para más de treinta obras de teatro, entre las que cuentan la música de las obras “La Mueca”, presentada en el Premio INBA-UAM de Ciudad México, en noviembre de 1998, y “Frankenstein: Vuelve la Bestia” presentada en el Festival Iberoamericano de Teatro de Santo Domingo en octubre de 2001 por el Teatro Guloya de Claudio Rivera y Viena González. Colaboró con Arturo López en varios montajes del Teatro Katarsis —Taller Anarco Teatral—. Co-ganador del Premio Casandra como mejor obra de Teatro de 2002 con la composición y musicalización de la obra “Otelo Sniff” del Teatro Guloya. Compositor de los musicales “Galápago” (1995), “Ricitos de Oro” (1996), “Mi Pedro” (2001) y “Las dos Teresas” (2002), estos dos últimos, originales del dramaturgo Reynaldo Disla.

Sus obras han sido ejecutadas en Caracas, México, Panamá, Bogotá y EE.UU. Es coautor, junto a Edis Sánchez, de “La música folclórica dominicana”, libro del que afirma Paul Austerlitz: “Esta obra marca una nueva época en la investigación de la música folclórica dominicana: por el rigor y los matices de su investigación y por su amplitud magistralmente ambiciosa, llena un importante vacío en la literatura. Sus numerosas páginas contienen detallados análisis musicológicos de los principales géneros de la música folklórica dominicana que van desde los Palos hasta la Salve.

Sin embargo, va más allá, pues ofrece una discusión matizada interdisciplinaria de áreas conceptuales, tales como las influencias africanas y europeas de la cultura dominicana; así también como fenómenos contextuales, la posesión, y la estética musical”. Josué Santana murió trágicamente el 29 de mayo de 2011, en Santo Domingo, República Dominicana.