CANDIDO BIDO

 Nació en Bonao, 20 de mayo de 1936. Fue uno de los pintores dominicanos más cotizados a nivel internacional. Su fama se extiende a varios países de Europa y Latinoamérica, el Medio Oriente y los Estados Unidos de América, consecuencia de las diversas exposiciones individuales que ha llevado a cabo en esos lugares. Muchas de sus obras se encuentran en manos de coleccionistas de Francia, España, Brasil, Estados Unidos, Venezuela, Puerto Rico, Alemania, Islas Vírgenes e Israel.

Premiado en numerosos concursos, en especial en la XII Bienal de Bellas Artes, en la que su obra “Los amantes de la aldea” obtuvo el Primer Premio.

En la obra de Bidó los elementos plásticos cobran vida en una sencillez elevada a los extremos por la exquisita sensibilidad de este artista.

De 1962 a 1967 fue profesor ayudante de la Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA); de 1967 a 1981 fue profesor titular de la ENBA (de Dibujo y Artes Aplicadas). Entre 1962 y 1986 realizó más de 20 exposiciones individuales, tanto en el territorio nacional como en el extranjero.

Entre las más importantes se pueden citar las ¡levadas a cabo en el Museo de Arte Contemporáneo, de Panamá; la de la Universidad Autónoma de México (1982); Galería Wilma Wayne, Londres (1983); Galería Surban, Caracas; Galería Katia Granoff, París; El Gaucho, Bonn.

Entre los galardones más importantes obtenidos por Bidó se encuentran: Primer Premio Concurso Esso de Artistas Jóvenes (Santo Domingo, 1965); Cuarto y Quinto Premio Concurso E. León Jiménez (Santiago, R. D., 1966); Tercer Premio Xil Bienal Nacional (Santo Domingo, 1972); Primer Premio Xiii Bienal Nacional (Santo Domingo, 1974); Segundo Premio XIV Bienal Nacional (Santo Domingo, 1979); Primer Premio Concurso E. León Jiménes (Santiago, R. D., 1981); Cuarto Lugar Concurso Internacional NOMA, ilustración para libros infantiles (Japón, 1982); Premio El Gaucho (Bonn, 1985).

Cándido Bidó llegó a plasmas la poética calma de una pintura penetrante, sensual y mágica. Recorre el contorno antillano, lujurioso y plácido en la homogénea fantasía de una paleta que imprime a los colores rojo, azul, amarillo y sepia la profunda vivacidad de lo bello. Bidó es uno de los artistas dominicanos de mayor consistencia internacional y al respecto se puede consignar que su repertorio de formas impresionistas lo han convertido en un auténtico embajador del arte nacional en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.

Falleció en Santo Domingo, el lunes 7 de marzo 2011, de un Síndrome Coronario severo (Infarto) a la edad de 74 años.

AQUlLES AZAR GARClA

Nació en Santo Domingo en 1932. Se ha dicho de él que es un pintor equilibrado, en cuyas obras son esenciales la serenidad y el orden.

Ese mundo ordenado de este artista lo podemos ver claramente en su obra: “Bodegón con jarros”. Todas las botellas y jarrones, están ordenados. Pintados grandemente con amor de él, por los objetos tangibles, que no dejan de tener gran dosis de poesía, cuando ellas son traducidas en su lenguaje pictórico y sincero del de Aquiles Azar.

ADA BALCACER

 

Nació en Santo Domingo en 1930. Es la única mujer que le ha dado un alto nivel a su generación, en el plan pictórico. Es la artista dominicana más envuelta en temas y estados psicológicos y fisiológicos.

Basta ver un cuadro de esta artista para sentirse impresionado por una pintura que además de su originalidad, es totalmente orgánica, en formación, lograda por síntesis geometrizadas y pinceladas amplias, trazos fuertes y profundidad de observación.

Por otra parte, ella ha desarrollado una serie de gamas pictóricas, dentro de un calculado expresionismo, que al mismo tiempo no deja de ser sensible, espontáneo y directo.

La pintura de Ada Balcácer, como la mayoría de la pintura dominicana, es sobresalientemente dramática. Sus colores puestos sólidamente, su composición firme y sus dibujos directos, sin amaneramientos. Evitan quo ella pueda caer en una pintura demasiado literaria y conceptuosa.

Es también, una gran diseñadora. Es conocida fuera de Santo Domingo, también, como gran artista.

SILVANO LORA

Pintor, escultor y gestor cultural. Ha sido considerado un ícono del arte nacional y de sus luchas sociales en la historia cultural de la segunda mitad del siglo XX.

Nació el 17 de julio en Santo Domingo. Ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes a fines de la década de 1940 y formó grupo con Fernando Peña Defilló, Ada Balcácer, Domingo Liz, Eligio Pichardo, entre otros.

Fue discípulo de Manolo Pascual y de José Gausachs. En 1951 realizó su primera exposición en la Alianza Francesa. En 1954 se fue a Europa, visita España y se establece en París hasta 1977. El contacto directo con las vanguardias del momento estimula su interés por las fórmulas innovadoras. En 1956 participa en la Trienal de Roma y viaja al Medio Oriente. Permaneció un tiempo en Madrid, donde conoció a miembros del grupo informalista El Paso. Mantuvo una estrecha amistad con el pintor dominicano Fernando Peña Defilló, con quien compartió el mérito de introducir el uso de materiales extrapictóricos en el arte dominicano.

En 1962 regresó al país y participó en la formación del Grupo Arte y Liberación que nucleó a artistas de distintas disciplinas: poetas, pintores, escultores, músicos, gente de teatro constituyeron un grupo disidente y multidisciplinario unificado por las inquietudes políticas y sociales de la época.

En ese período inició los murales efímeros hechos sobre cartón piedra, o papel de estraza, con pintura corriente, colores elementales: negro, rojo, verde, imágenes agigantadas por el diseño curvo, líneas verticales en la parte superior chocando con el aglomeramiento de casas, techos, platos vacíos y gentes en la parte inferior, que logran una dinámica de choque, de enfrentamiento.
En muchas ocasiones fue deportado y tuvo que mantenerse en el extranjero como exiliado político. Cada retorno fue una inyección de modalidades distintas, de lenguajes y formas de vanguardia siempre ligadas a la dinámica de la conmoción humana.
En 1964 participó junto a Jaime Colson, Fernando Peña Defilló e Iván Tovar en la exposición colectiva Cuatro artistas dominicanos y la Escuela de París montada en los salones de la Alianza Francesa. Su obra Flor endémica, de 1981 ha formado parte de la colección del Museo de Arte Moderno de Santo Domingo. Realizó obras individuales y colectivas en Brasil, Francia, Venezuela, Puerto Rico, Panamá, Roma.

En 1992 montó El happenning en ocasión del V Centenario del Descubrimiento de América. Su práctica del mural en espacios públicos de alto tránsito, proponía su valor no sólo como testimonio social e histórico, sino como perspectiva visual dinamizante que moviera a determinada acción. Este nuevo concepto fue la base de todo un movimiento que se consolidó con la Bienal Marginal, evento paralelo al oficial que fundó en 1992, para mostrar las obras rechazadas en los concursos bienales patrocinados por el Estado. En estos murales públicos sus texturas móviles, violentas, para las que utilizaba todo tipo de materiales, definirían una obra hecha para denunciar.

Definitivamente inserto en el arte povera, estimuló el interés por las modalidades contemporáneas en los más jóvenes que participaron con él en las entregas de la Bienal Marginal, la mayoría consecuentes del espíritu de creación perentoria que distingue la postmodernidad. En 1992 realizó el mural alusivo a Juan Pablo Duarte, ubicado en el Paraninfo de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en 1996 en que se encuentra en el vestíbulo de la segunda planta del local de la Junta Central Electoral en la Zona Industrial de Herrera, en 1997 el del vestíbulo de la primera planta de la Procuraduría General de la República, en el Centro de los Héroes. También los que realizó en el del Aeropuerto Internacional de Las Américas en 1999, el del patio de la Universidad O y M, el de la Cámara de Diputados, el del hospital Ramón Musa en San Pedro de Macorís y otro en Duvergé, Provincia Independencia.

Se mantienen además, sus soluciones para exteriores de alto tránsito como la Alegoría de la libertad, en el edificio de la Pastoral Juvenil, en la avenida México en que pintó el muro con acrílica, y el realizado en 1999 en los 3 tanques de agua de la CAASD en Arroyo Hondo con el tema del agua y la ecología, en los que aplicó esmalte sobre metal.

En 2003 incursionó en el cine, organizó eventos internacionales en Santo Domingo y realizó cortometrajes. Experimental, iconoclasta, revolucionario de las formas fue ejemplo de sus creencias. La muerte le llegó cuando todavía tenía proyectos por hacer, ideas visionarias propias del cambio de milenio. Su nombre quedó como un ícono del arte dominicano y de sus luchas sociales en la historia cultural de la segunda mitad del siglo XX.

GASPAR MARIO CRUZ

 

Escultor. Nace en San Francisco de Macorís el 6 de enero de 1929.

Realizó sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes con los maestros Manolo Pascual y Juan Cristóbal. Fue miembro fundador del Grupo proyecta, con quienes realizo dos exposiciones. Participó en numerosas colectivas desde el año 1952 hasta el 1982 en el país. Sus obras han sido expuestas en las Bienales de Barcelona, España, de Sao Paulo, Brasil; y en la muestra itinerante dominicana que viajó por París, Londres y Madrid. Asimismo, participó en una exposición colectiva en la Gallery Sings de la Ciudad de New York en el año 1981.

Ha sido galardonado con dos primeros premios en Bienales Nacionales de Artes Plásticas realizadas en la ciudad de Santo Domingo en los años 1956 y 1958. En los años de 1964 y 1967 realizó exposiciones individuales. Desde el año 1957 impartió docencia en la Escuela Nacional de Bellas Artes, de donde era egresado, enseñando el modelado y la talla en madera. Sus obras se encuentran en la Galería de Arte Moderno y en importantes colecciones públicas y privadas del país.

La obra escultórica de Cruz, además de su fuerza mitológica, ofrece una forma distinta de lenguaje. La síntesis abraza el contenido, así como el fenómeno individual conduce a la cualidad característica del creador, en el uso de la técnica, expresión e influencias históricas y sociales.

Sus obras escultóricas producen en el espectador una sensación de magia transmitida por la imagen y la simbología contenida en la belleza de un poema, en su mundo subyugante y humano y en la naturaleza concebida tanto en espacios abiertos como cerrados. Los volúmenes tienen un ritmo ecléctico en una obra que refleja los misterios del pasado y la constante búsqueda de una identidad legitima que se encuentre entroncada a los nuevos procesos de civilización.